15 de Octubre del 2012
Nos hablamos
Mi chancha loca y bella ya cumplió un mes, puedes creerlo? Un mes desde que salió de mi panza!!! Me parece simplemente increíble, además, porque las dos hemos sobrevivido a estos primeros 30 días con mucha dignidad (y ayuda de papito) y vamos afianzándonos en este juego de ser madre e hija.
Porque la cosa no siempre viene sola. Los primeros días entre miedos, falta de sueño, cansancio y aprendizaje una se la pasa en automático. Das de lactar, sacas chanchito, cambias de pañal, la haces dormir, etc, etc, etc…, en el intermedio te sacas leche (tengo suerte de tener más que sufi) y te bañas,un círculo vicioso que a la larga aprendes a hacerlo casi casi en automático, o al menos, así me pasó a mi. Pero con el paso de los días, la cosa no puede si no ponerse más sencilla porque en la medida en la que nos conocemos nos entendemos también y por ejemplo, yo he descubierto que hablarle y hablarle más le encanta a mi nena.
Cada cambiada de pañal se ha vuelto un momento de a dos. No sé qué será pero la relaja mucho (salvo excepciones en las que llora desconsolada ella con lagrima en el ojo izquierdo y todo), y le hablo, y le cuento de mi día que es ella y le hablo de su día que soy yo. Le cuento historias, le beso sus patitas y su pancita, ella me responde con sonidos raros pero me mira a los ojos y eso, hoy, no tiene precio.
Desde que nació, Valentina siempre ha tenido sus momentos de romance con su papi, romancean les digo yo, se quedan quietecitos juntitos, ella en la panza de él y se duermen juntos. Nos repartimos las responsabilidades y me atrevo a hablar por él al decir que nuestras vidas van tomando forma, estamos más confiados y tranquilos.
A Valentina le encanta conversar y eso a mi me fascina.Es una recién nacida pero mira tu, ya tenemos cosas que nos gusta hacer juntas.

