Leyendas del cuerpo de una mamá de dos

Escrito por: Vanessa
La Vida de Serendipity - ropa de baño La Fulana 3

Siempre pensé que mi peso regio y maravillosamente ideal, mi peso de portada de Sports Illustrated estaba en algún lugar entre los 48 ó 49 kilos. Nunca, ni en mis más antiguos sueños de mujer pre hijos, pensé, ni si quiera sospeché, que con 10 kilos más que eso estaría feliz con la vida, posando para una cámara en ropa de baño, y luego subiendo estas fotos al mundo entero. Aquí me tienen.

Hoy Sebastian cumple 11 meses y yo aún estoy a dos kilos de donde debería estar, de mi nuevo peso ideal, hoy día estoy en un lugar en el que entiendo que nada será como antes, no volveré a registrar los números de cuando tenía 20, y eso, estimadas lectoras mías, está bien.

Hoy aún tengo pancita, tengo carnes extras en la espalda, mis caderas son más anchas y mis muslos más gruesos. Mis huesos se han anchado y pechos, dependiendo del día, se ve que van quedando desinflados. El pelo se me cae por montones, ¡por chorros!, y tengo una mancha que parece delinearme los labios y no tengo idea de cómo fue que pigmenté justo ahí. Y me gusto a mi misma. Y tengo más dignidad que nunca para pasearme en ropa de baño con mi nuevo cuerpo, y de hecho no anhelo ser quien era antes. Si algo, quiero ser mejor persona de lo que soy hoy. Y ese es uno de los regalos que me dió la maternidad.

Hoy entiendo más que nunca a ese grupo de mujeres que persiguen niños en la playa con cuerpos que cuentan la historia de sus embarazos, de sus partos, de sus noches de lactancia, biberones, gases y llantos, con piel manchada y ojeras que como premio de guerra sacamos a la vida sin temor a vernos de determinada forma, con un respeto nuevo ganado hacia nuestro ser gigante, con un nuevo amor y conciencia de nuestros limites ilimitados, aquellos que nadie que no haya pasado por contracciones podría comprender. Hoy me uno a ese grupo de madres y entiendo que no se trata de parto natural o cesárea, no se trata de teta o biberón ni de colecho o cuna en cuarto privado, se trata de cómo abrazamos nuestra maternidad y de cómo esta nos hace sentir más mujeres que nunca.

Hoy me uno a ese grupo de madres y corro como quien vio al cuco, sin vergüenza de lo que se mueva, hoy chapo pala y balde y me voy a la orilla a hacer huecos y construir tal vez un castillo, bañar a mis hijos, saltar las olitas, buscar muy muys (así se escribe?) y perseguirlos para que no se metan la mano llena de arena al ojo o a la boca. Y todo con el pareo de lado y sin salida de baño. Bien atrevida me puse este verano.

Ya no me molesta no ser talla 4, que si en algún modelito quepo pues bienvenido sea pero mi piel, la que abraza a mis hijos cada día, esa que ellos buscan al dormir y al despertar, esa piel, ya no es la de una chiquilla, ya no tiene 20, mis jeans ya no son 26 y renuncio a ellos con gracia y garbo, con una sonrisa que acepta que por este cuerpo han pasado dos hijos, y no podría haber sido más perfecto. Este nuevo cuerpo de madre de dos, no podría estar más feliz con lo que he hecho, he tenido dos hijos, dos. Aplausos para mi. Esta es quien soy ante los espejos, ante los ojos de mi esposo y ante el mundo entero, soy quien soy, soy feliz como soy y en estos momentos precisos no haría nada diferente.

No se trata de resignación, creo, de hecho, que la resignación no es una palabra fácil de decir ni aceptar para una madre sea cual sea su situación, que no nos resignamos ni nos rendimos y solemos sacar las garras ante quien amenace a nuestros cachorros con furia y brillo en los ojos. No, nada de resignación, esta soy yo con una nueva seguridad en mi misma, que me saca una sonrisa mientras escribo esto y que me da tranquila certeza de que se las transmitiré a mis hijos también.

No te quiero engañar querida mía, en algún lugar de mi mente atrevida pensé que tal vez, como un universo paralelo o tal vez en alguna galaxia lejana, yo tendría hijos para cual Heidi Klum, 6 semanas después estar trepada en una pasarela como si por acá no pasó nada (o nadie, mejor dicho), con los aplausos de todos y diciendo noooooo, te juro que si subí de peso con el embarazo pero, será mi metabolismo? Será el sereno pero ese no fue mi caso, en todo caso, agradezco a todos los años que hice ballet para darme la vocación de hacer deporte siempre y le agradezco a mi mamá esa genética suya que heredé haciendo que pase lo que pase, haga lo que haga, siempre tengo una cintura pequeña pero ya está, para de contar, son mis logros, mis batallas ganadas y mis batallas perdidas también.

Hoy estoy a dos kilos, dos kilazos de mi peso sugerido, pero lo mejor es que estoy a millas, a kilometros, de ser la persona quien fui, porque hoy tengo a Valentina y a Sebastian, soy su mamá, su casa, su almohada, su colchón, su alimento y su juguete favorito también. Hoy estoy feliz de ser quien soy.

Para las que se preguntan:

La Vida de Serendipity - ropa de baño La Fulana

La Vida de Serendipity - ropa de baño La Fulana Prada SunGlasses

  • Mi ropa de baño es de La Fulana
  • La cintura, perdón, la cinturita que forma este modelito es fina cortesía del estilo corsé que tiene en la espalda.
  • No, con esta no doy de lactar, esta es para cuando no voy a la playa con Sebastian, para eso están las otras dos.

La Vida de Serendipity - ropa de baño La Fulana 2

La Vida de Serendipity - ropa de baño La Fulana - Capittana

Lindo fin de semana, hermanas :)

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Comentarios

  1. Rebeca

    Vane que regia! Yo tengo uno y hasta cuando cumplió un año me sentía regia, hasta que dejé de dar de lactar constantemente y empecè a engordar, y pese a que veo chicas regias, con bikinis fashion y ala deltas en mi playa, me siento feliz y orgullosa correteando a mi chiqui con mis rollos jajaja hace años me hubiera muerto, pero ahora pienso que gracias a mi cuerpo he tenido y alimentado a mi cría como una mamífera. Me gustaría estar regia, pero tengo otra prioridad ;)

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  2. Shirley

    Me encantó !!! … ser mamá y la felicidad que eso significa es lo que vale !!! Y lo vale todo :-D
    Bienvenidos 10k + :-p

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  3. Revel

    Con mucho gusto y tremendamente conmovida, vuelvo a leerte. Tengo que decirte que me siento identificada contigo: maternidad y curvas. Es muy difícil, habiendo sido talla 4 o 6 , dejar de lado el estereotipo (más con toda la mierda que nos meten en la cabeza desde niñas) y amarse con tanto orgullo como manifiestas. Te felicito y me felicito. Es nuestro día a día y está bien y nunca fue perfecto para el mundo pero sabemos que es perfecto para nosotras. Deporte? Claro, bacán! Pero cuando se nos dé el tiempo y la gana. Que todo está bien, que igual despertamos (!) la admiración de los caballeros pero mucho más (y es lo que cuenta) el amor en los ojos de nuestros hijos. “Mamita: Ponte tu vestido, ¿sí? Te ves bien bonita” es lo que me dice mi hijo, cuando vamos a alguna parte. Porque yo, como tú, soy mujer de vestidos.
    Felicito tu crecimiento como ser humano. Eres hermosa, se siente y con tus palabras, me hiciste revalorar lo linda que soy, por fuera y por dentro…en simultáneo. Besos y bendiciones!

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  4. Jan

    Me encanto tu post, me encanto tu honestidad, lo disfruté muchísimo tanto.
    En los últimos meses los posts de tu blog perdieron tu voz y tu calidez, se presentan looks de 20añeras que nada tienen Que ver con los looks tan apropiados y atinados para las mujeres contemporáneas a ti qué te seguimos hace tanto tiempo.
    Bravo por este post!!

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