23 de Mayo del 2013
Little Black Dress
Ayer comenzó oficialmente el invierno para mi (aunque en el Facebook nos pusimos un poco técnicos con el tema de la fecha precisa), oficialmente saqué mis botas de gamuza Lola con flecos según yo recontra folk y empecé a ordenar mis collares, porque creo que los collares se lucen más con ropa cerrada que cuando una anda medio desnuda por la vida, al menos en este tipo de collares cortos.
Ayer estrené un LBD que tenía guardado desde hace varias semanas, usé por enésima vez mis medias negras opacas de Express (creo que debería comprarme un par más porque a este paso las pobres terminarán desteñidas y con hueco antes de que cante un gallo) y salí a chambear particularmente feliz, extrañaba el frío creo.
Y me extrañaba a mi. Este nuevo cuerpo de madre ha sufrido cambios tanto físicos como mentales. La lactancia va tomando otros caminos, la ropa de facil acceso (y es que una debe andar con la teta rápida y pronta antes de que la criatura estalle de hambre) va pasando a un segundo plano ahora sus comidas van siendo diferentes y no es full leche materna así que yo puedo volver a mirar a mi clóset con nuevos ojos. Y digo nuevos ojos porque así como mi cuerpo no es el mismo, mis ojos tampoco lo son. Ando en un proceso muy mío y créeme que he querido contarles de esto mil veces pero no sabía hasta qué punto alguien más pudiera estar pasando por esto, hasta que lo leí en un par de blogs y veo que es más común de lo que pensaba, no soy solo yo.
Pasa que, Ok, estás embarazadísima con un cuerpo que nunca antes tuviste, luego das a luz, cambias nuevamente de cuerpo y ahora cambias también de estilo de vida. Ahora eres y mamá y piensas como mamá y tienes cuerpo de mamá y en el camino sigues trabajando en lo que trabajaste siempre, sigues siendo esposa, sigues siendo amiga, sigues siendo hija y ama de casa. Miles de roles para nosotras mujeres todo poderosas pero, y cómo michi te vistes para este nuevo rol???
Yo me perdí. Pasé de la ropa XL con mis 9 meses de embarazo a ropa todo terreno para atender a una recién nacida y luego, medio que empiezas a desinflarte pero la lactancia te recuerda que un bebé aún dependen de ti, alimentar a mi Chilindrina es la cosa más maravillosa que he hecho en mi vida y lo haría por mucho tiempo más pero nadie te dice la revolución que vives por dentro, como mujer.
Pasé a no saber qué me gusta, cómo me gusta ni cuándo me gusta. No voy casi de tiendas porque siento que aún nada me va a quedar bien, veo ropa por internet pero no me encuentro en ningún estilo en particular. Si me sigues en Facebook, vas a ver que hace poco colgué fotos mías del año del ñangué, porque ando buscando en mis archivos personales quién he sido y como calza con la nueva persona que soy. Si te pasó esto, por favor, cuéntamelo para no sentirme tan sola mientras me encuentro.
Y me pongo nostálgica conmigo misma y como ayer saco estos posts como el que saqué ayer de mi matrimonio y me provoca ir a la casa de mi mami a ver mis álbumes viejos de fotos. Tengo que traer esos álbumes a mi casa.
Es como el día que salí de la clínica después de la operación de hidrocefalia. Despues de un mes hospitalizada, se suponía que aún tenía el tumor y eso no me dejaba tranquila y cuando por fin llegué a mi casa, esa primera hora me encerré en mi cuarto y revisé mis cajones, mis casettes (sí, aún tengo casettes de música), mis diarios de la universidad, mis álbumes de fotos, mi clóset, mis revistas, mi historia. Lo había olvidado todo y necesitaba recordar quién era yo.
Y creo que algo similar pasa cuando llevas una vida dentro, cuando tienes a un recién nacida por primera vez, cuando te conviertes en mamá.
Y me fui por la tangente.
Por eso vuelvo a lo básico, vuelvo a querer armar un clóset que se ajuste a mi cuerpo y comencé por un LBD que pueda usar de día, porque ahora mismo no necesito tanto ropa para las noches ni de cocktail, necesito ropa para el día a día, para mirarme todas las mañanas el espejo y feliz saber quién soy, Vanessa, mamá de Valentina y esposa de José, Vanessa todo el día, todos los días.
Mete la panza oyeeeeeee!
Y en esas estamos. Pasa cuando sucedes, no?




























