Lecciones aprendidas cuando eres madre de dos

Escrito por: Vanessa
La vida de serendipity

A todos nos dicen que ser mamá nos cambia, que no conoces nada de la vida y que no sabes nada de nada de nada hasta que no te conviertes en mamá. Y hay mucha verdad en eso. Todo cambia en tu vida el día que te conviertes en mamá, desde la forma en la que te sientas a ler una novela romántica, tu perspectiva del mundo, tus prioridades y por su puesto, tu clóset también.

Pero lo que no sabes es cómo seguirá cambiando tu vida, aún más, cuando te conviertes en mamá de dos. Un hijo se vuelve Disney, un paseo por las nubes, un helado de tres bolas con extra todo que no engorda ni ahí. Cuando miras atrás, ves que cuando tenías solo uno solo podías manejar las cosas con el dedo meñique, o al menos, así lo ves ahora.

Porque con dos, con dos la cosa cambia:

  1. Aprendes que lo que viste en las películas y lo que recetaban los expertos te vale más o menos lo mismo, especialmente a la hora del sueño. Mi meta es y será siempre que a las 8pm a más tardar los dos duerman (es un tema de salud mental). Cuando me da el cuerpo me meto a leerles el cuento (los dos en una sola cama) pero luego llega lo bueno porque él me quiere a su lado y ella, ella también. Los dos aman tocarme y darme la mano a la hora de dormir así que la mayor parte del tiempo, sus señorías, nos metemos los tres a mi cama y ahí mismo al estilo pulpo los hago dormir juntos, les canto (pobrecitos), les sobo la espalda y les hago piojito y luego los paso a su cama, y si los astros se alinean, ¡hasta mañana! ¿Qué decían los manuales de madres sabiondas a la hora del sueño? ¡Ya ni me acuerdo!
  2. Aprendí también que cada uno necesita su momento y su tiempo. Este es un work in progress que se inició prácticamente desde que nació Sebastian, acá por ratos soy más mamá de uno que de otro, así que ando buscando cursos acelerados de malabarismo para poder ser mamá de ambos, de los dos por igual todo el tiempo. Cada uno demanda distinto pero el tiempo va haciendo que la cosa mejore.
  3. Aprendí también que, si bien este parece ser un trabajo muy de Misión Imposible, con organización avanzada todo es posible. Por ejemplo, si mañana todos debemos estar listos y salir a la calle 8am, pues bien, me baño y me seco el pelo la noche anterior, trato de dejarlo lo más lacio posible para que no me tome tanto tiempo al día siguiente. Me levanto una hora antes para preparar jugos, huevos, loncheras y cafés mientras en el mejor concepto de team work José supervisa que se laven los dientes, se peinen y se vistan. Luego, vuelo por un maquillaje rápido mientras él les da el desayuno y se mete corriendo a la ducha mientras yo termino de cambiar pañales (viste que siempre se la hacen particularmente apestosa cuando tienes que salir). Con suerte son las 7.45am y seguramente no me puse aretes pero qué más da. Acerco a José a su oficina, dejo al hijo número uno en el cole y al número 2 en el nido. Y me voy a trabajar. ¿Qué tal? No es imposible, simplemente es agotador, ¡nada más!
  4. Aprendí a reconsiderar mi concepto de “un día exitoso”: Ayer, por ejemplo, encontré que mi tarde había sido FABULOSA porque Vale invitó a dos amiguitas a jugar a la casa y logré que estén entretenidas (tenía un plan C de ponerles una película pero no fue necesario), jugaron, cocinaron, bailaron, no se pelearon, Sebastian también participó (un poco) e hizo su siesta. Fue una tarde exitosa por donde la veas. Eso sí, a las 8pm estaba cansada a otro nivel (YO) y me di cuenta que no había ni abierto el Facebook para dejarles algún post así que cuando los dormí, les escribí. Terminé 10pm en un día exitoso que arrancó a las 5.50am. ¡E hice mi dieta!  Antes, un día exitoso tendría de todas maneras algo de deporte, trabajo y más trabajo, proyectos, un almuerzo con el esposo, piernas depiladas y seguro una llamada telefónica (MINIMO con mi mejor amiga que a estas alturas no se si sabrá que aún lo es, lo sabes, no?).
  5. Ah! Aprendí también que esas escenas de películas en que la mamá se queja que no puede ni ir al baño sola, ¡es verdad! ¡No es ficción! Resulta que a Sebastian le revienta que me meta a la ducha así que se sienta al pie a llorarme. Pero yo me baño igual. Eso sí, no quiero difamar a mi hijo, hemos estado trabajando en esto y las últimas dos veces me ha esperado, sentadito, en la puerta del baño SIN llorar, pero eso sí, me baño acompañada el 90% de los días (el otro 10% es porque no me bañé).
  6. Aprendí que, honestamente…sin café (y mucho) no la hago. Nop.
  7. Luego de la gripe que me dio hace unas semanas, aprendí que en serio, pero de verdad y fuera de bromas, enfermarme NO es una opción. Estar enferma cuando estas chiquilla y sin hijos, y faltas al trabajo porque tienes tu descanso médico es feo más no es terrible. Pero enfermarte cuando tienes dos hijos y eres independiente en tu trabajo, APESTA. Cómo cuidas de dos si no puedes con tu humanidad? Y a quién michi le presente mi descanso médico para que me sigan pagando mi sueldo mientras me acuesto a descansar? No señora, no, enfermarme hoy no es una opción.
  8. El segundo hijo, mi Sebastian bello me enseñó que todo, todo, todo lo que sabía sobre maternidad era cualquier cosa, hasta que llegó a mi vida. Esa tierra conquistada por tres años como madre primeriza de mi Vale hasta que llegó su hermano a nuestras vidas, esa maternidad que yo conocía y que sentía mi amiga, se convirtió en una perfecta desconocida. Ahora mi hija tenía 3 y era una hermana mayor, tremendo rol nuevo para ella y para mi como su mamá y a la vez, Sebastian puso a prueba todos mis conocimientos, teorías, aprendizajes, vivencias y experiencias para tumbarme al piso y hacer que empiece otra vez, desde cero, a ser mamá primeriza por segunda vez.
  9. Por último, aprendí que desde el amor más infinito y profundo que había en ser iba a crecer uno aún más grande. Esta vaina de amar a los hijos es verdaderamente infinita. La entrega es total y no hay momento del día favorito mío que cuando nos ponemos pijamas a las 7pm y nos metemos a la cama para ser solo nosotros tres. He dejado de lado mucho, tanto de mi vida como de mi trabajo, tan solo mira este blog y verás que con suerte logro una continuidad en los posteos pero no voy a quejarme de eso. Este último punto es para decirles que ser mamá de dos es exponencialmente mejor que ser mamá de uno, es entretenidísimo y desafiante en cada sentido de la palabra, cada minuto del día.
  10. Por último, y digo esto como mamá de dos, una niña y un niño, es un reto criarlos HOY en un mundo donde quieres que ambos sean seres humanos de bien, responsables, humildes, trabajadores, sensibles, corajudos y más. Que esta sociedad machista no los lastime. En el que quieres, en el que quiero con todo mi ser que ambos tengan las mismas posibilidades de ser exitosos más allá de si son hombre y mujer. Darles todas las herramientas para que tengan las mismas oportunidades en la vida, esa es la gran misión final, mi mayor reto y aprendizaje hoy que soy mamá de dos.
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Comentarios

  1. Esther

    Realmente inspirador soy mama de un enano de 1 año 4 meses y pronto en julio sere mama de una nena me inspiro mucho tu post .

    Gracias

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  2. Rebeca

    Es realmente un reto. Tengo un hijo de 3 y estoy embarazada de mi segunda hija. El café me cae mal, trabajo independiente y no puedo cabecear mientras trabajo porque soy psicóloga y mis pacientes requieren toda mi atención. Antes podía tomar una taza pero ahora me vienen pensamientos rumiantes (repetitivos) y en lugar de empilarme, el café afecta mi estado de ánimo.
    A veces la hago linda con la organización, pero muchas veces no me liga.
    Es toda una aventura, agotadora pero súper divertida!!!!

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    1. Katty

      Muy cierto, sabías palabras la organización es absolutamente clave, y se que talves suene mal pero a veces soy egoísta y me siento 1 vez a la semana a ver 4 capítulos seguidos de una serie de Netflix ( increible), pero en cuanto termina juego con el menor ( 5 años) que todavía requiere de mi tiempo y atención, el mayor cumple 19 años en 2 meses y créeme aún recuerdo cuando nació, el tiempo vuela y debemos volar con el.

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  3. Kelly

    Efectivamente ser madre de dos es la tarea mas hermosa y complicada que pueda haber mis niños tambien se llevan 3 años al igual que tu la mujercita es la mayor y el varoncito el ultimo ahora ya crecieron y la mayor asume el rol de madre aunque los celos entre ambos son fuertes pero en el fondo ambos se protegen y se quieren. Recien despues de tantos años (13 años tiene mi hija mayor) he vuelto a retomar algunas cosas que hacia cuando estaba soltera por ejemplo leer o ir a una fiesta con mi esposo aunque todavia protestan y pude hacer mi MBA que habia quedado postergado. Ser madre nos cambia la vida.

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