Comprometida contigo misma

Escrito por: Vanessa
La vida de Serendipity - Cuerpo Post Parto 2 meses después

(Esta es la pancita post parto que luzco a diario a los dos meses de haber tenido a Alice Victoria)

El mes de Enero está a punto de irse y es ligeramente aterrador lo que pasa después. Empieza la campaña escolar, los chicos vuelven al cole y cuando te das cuenta, ¡saz! día de la madre, del padre, en eso ya es 28 de Julio y como suele suceder te preguntas a dónde se fueron los primeros seis meses del año. No quiero ni contarte a dónde se van los siguientes seis porque simplemente vuelan, y con ellos vuelan nuestros sueños, nuestros planes, nuestras objetivos personales y las ganas de hacer mil cosas.

Planes y sueños que muchas veces, muchísimas, nos cuesta la vida empezar a concretar. Es la diferencia entre el “quiero hacer”, y simplemente el “hacer”. Hace tiempo leía en algún sitio que cuanto más pensamos en hacer algo y no lo ejecutamos, más altos son los chances de que no lo hagamos nunca. Cuanto más busquemos el momento perfecto para empezar algo, más probable es de que no lo hagamos jamás, porque simplemente no existe el momento perfecto.

Y eso me puso a pensar mucho en mis propias metas. Créeme, al comienzo volé, dejé mi imaginación irse por toooooodo lo alto. Desde asegurarme de empezar a escribir en el blog mínimo tres veces por semana, caminar 20 minutos diarios, ir al KO, bajar por lo menos dos kilos este mes + 2 en Febrero y uno más en Marzo para llegar a mis 42 años en mi peso relativamente ideal. Inscribirme en algún curso aunque sea online, dictar algún curso también, retomar los talleres de Empieza por ti, llevar alguna clase sobre maternidad porque esto de ser madre de tres sin manual es un poco loco y seguir con lactancia exclusiva todo el 2020. Ir a mis controles ginecológicos y oncológicos, al dentista también. Leer un libro cada mes, ponerme al día con las películas del Oscar, ordenar mi clóset y poner varios papeles en orden también.

Renovar mi visa. Planear algún road trip, llevar a los chicos a su natación, ballet, taekwondo y lo que sea que necesite mi Vale para enfrentar el segundo grado de primaria, y es que dicen que es más retador que primer grado, y mi Bachi bello, será el menor de su promoción y tenemos que ayudarlo a esté a la altura ahora que pasa al colegio grande con niños prácticamente un año mayores que él.

Quiero alguna idea creativa nueva y claramente ejecutarla. Finalmente poner cortinas en mi cuarto, cambiar las cañerías de mi baño y traer al carpintero que tengo varios muebles apolillándose y otros cajones que simplemente no abren y ya ni sé qué había adentro.

Y sabes qué, ME ABRUMÉ COMO TIENES IDEA. Me he pasado los primeros veintitantos días del año pensando que quiero hacer esto, aquello y lo otro y de tanto pensar me ha quedado muy poco espacio para el hacer. Así que leyendo ese mismo texto me saltó la pregunta:  ¿Qué tan comprometida estás con tu sueño?. ¿Qué esperas para empezar a hacerlo?. No hay tiempo perfecto, solo los tiempos de Dios lo son. Lo demás está en nuestras manos y rezando y rezando, que si bien ayuda y mucho a tranquilizar el alma, ciertamente no me ayudarán a finalmente matricularme en esa clase de la que ni si quiera he averiguado costos ni horarios, necesito reunir a mi equipo para ponernos  a trabajar en  serio y claro, visualizándome a lo Kourtney Kardashian, otra madre de tres, no voy a bajar ni medio, tengo que cerrar la boca y hacer mejores decisiones con mi alimentación.

Tengo que ponerme a trabajar para ejecutar estos sueños. Tengo que dejar de buscar el momento adecuado. Esperar a que los astros se alineen, que tenga el presupuesto, las ganas y el tiempo es muy muy yuca, no sólo para dieta si no para todo lo demás. Encontrar el libro perfecto y la esquina ideal para leerlo, encontrar el deporte que amas en el horario que necesitas no siempre es fácil. Empezar es muchas veces muy difícil, especialmente si en nuestras mentes fantasiosas vamos a lograr cosas y cambios a lo grande. Soñar en grande es maravilloso, pero empezar a hacer cosas pequeñas suma mucho más a tu día a día.

Así que llamé a Mary Ann y ya empezamos con pequeños cambios en la dieta (ya ya bajé un kilo!), este es mi segundo artículo que posteo en el blog en lo que va del mes (uno por semana es mejor que ninguno en muchas semanas) y voy a salir a caminar veinte minutos dos veces por semana, si puedo más, mejor, pero no pretendo darle vueltas enteras al Pentagonito ahora mismo porque no tengo el tiempo, las ganas ni el físico.

Quiero dejar de pensar en esa mujer que quiero ser y empezar a serlo. Ser realmente protagonista de mi vida y que no se me pasen más días como una simple espectadora. Escribo este post con la certeza de que me comprometo conmigo misma, con mis sueños. Y quiero esforzarme por mi tanto como me esfuerzo por los demás y ser valiente, porque honestamente hablando muchas de las cosas que quise hacer en el 2019 y que finalmente no hice fue por miedo, porque el miedo de paralizó y simplemente no me atreví.

Esfuérzate en ti, por ti y para ti. Esfuérzate y se valiente. Esas palabras cambiaron mi año.

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