Buenos datos de cuando nos mudamos a Alemania
Vamos 4 años viviendo acá, y siento que es recién ayer cuando llegamos y que aún estamos en proceso de adaptación, y que tenemos para rato. Pucha, ¡y tanto qué contar!
Pero mientras las cosas siguen cuajando (sí, aún las cosas siguen cuajando, incluso 4 años después), quería dejarles en el blog algunos buenos datos que me ayudaron estando en Lima con este proceso. Para comenzar, te invito a leer este post donde les cuento todo desde el comienzo. Ahí vamos con la parte emocional de cómo llegamos acá.
Pero hoy les quiero hablar de la parte logística. Pasu, qué intenso. Primero que nada, cuando decidimos que mudarnos con todo era una gran opción en todo sentido, llamé Atlas, porque los conozco, ya me había mudado antes con ellos dentro de Lima y sabía que lo hacían internacionalmente. Eso me daba una gran paz mental. En este post te dejo muchos buenos datos sobre mudanzas y más.
Pero, ¿y qué hacemos con lo que no mudamos? Desde la refri y la cocina que no se adaptaban a la realidad en Europa (les refris son mucho mas chiquitas y la mayoría de cocinas a inducción y no a gas como era la mía, por ejemplo), así como algunos muebles que también eran grandes y me complicarían la vida porque otra vez, los espacios acá son bastante mas peques así que había que dejar ir. Let it go, let it go. Para todo esto, usé mis redes, el instagram, facebook y esta comunidad fueron mis mejores amigos y todo se dio súper bonito.
Por último, faltaban los autos. Nuestros autos. Qué bestia, no es que hayan apegos acá (o sea sin nombres, apodos ni nada así) peeeeeeero si muchísimo cariño, porque fueron un logro en su momento y parte de nuestra vida en Perú. Tantos viajes con los chicos, paseos, idas y venidas que creo hoy me emocionan más que cuando decidimos rápidamente vender. Tenía los días contados y no me quería complicar ni tener que estar poniendo el anuncio, recibiendo llamadas, coordinando citas, negociando precios, contratos, notarias, registros públicos y mássssss, ni hablar. Sobre todo porque mi mente estaba en visas, trámites, el estrés propio de una mudanza a otro continente, dejar a mi familia y volver a empezar. De todo lo que se me venía (y aún no lo sabía!) ¿Qué fuerte, no? Miro atrás y digo oh por Dios jajajaja.
Así que en un chispazo de genialidad, me acordé que años atrás había vendido un auto a través de VendoMiAuto.pe y créeme, son una excelente opción. Te evitas perder tiempo, energía o exponerte a estafas o quién sabe qué. Vas a lo seguro. Imagínate, los llamas, ellos revisan tu auto, te dan su precio y si lo aceptas al toque se encargan DE TODO. En este video los mismos dueños de la empresa te explican cómo funciona y eso es una gran garantía de seguridad. Ojo, que este es importante (been there, done that), no es un choche que compra autos, son una empresa constituida que empezó hace aaaaaaños y lo hacen muy bien. Y así lo hicimos. En un dos por tres vendimos los autos.
Siempre cuento que entre que José pidió mi mano para casarnos y organicé todo todo todo lo de mi boda, pasaron tan solo 3 meses. Lo mismo fue con mi mudanza a Alemania, entre que se concretó la oportunidad y despaché mi vida entera a otro continente, pasaron tan solo 3 meses.
Fue rapidísimo y fue lo mejor que nos pudo haber pasado. Tener los contactos correctos hace toooooda la diferencia, espero que estos datos de hoy les sirva!
