21 de Septiembre del 2012
La Vida de Valentina
Cuando abrí los ojos ya todo habia pasado, sabía bien que había dado a luz pero la verdad no tenía mucha conciencia de nada, era más una modorra mezclada con imagenes borrosas y las voces de las enfermeras que me repetían que duerma todo lo que pueda dormir.
El jueves pasado, jueves 13 de Setiembre, la doctora sentenció que mi fecha era el 18, cinco días más, que podía tardar incluso hasta el 25 de Setiembre (que ya te imaginarás, de sólo pensar que tendría que seguir esperando por ella una semana más era simplemente impensable). Pero no, a las 3.30 de la mañana del viernes 14 rompí fuente (que primero pensé que por la presión de la panza me había hecho la pis en la cama) y a las 6am y pico estábamos en la clínica.
Nada salió como pensaba. Cuando uno quiere quedar embarazada, recibes mil y un consejos que van desde la posición de la luna llena en las noches frías hasta alguna posición del kamasutra asegurándote el éxito inmediato. Cuando ya estás embaraza, los corazones de propios y ajenos te llenan de ideas asegurándote tal y cual cosa. Eso sí, la pregunta constante es cómo piensas dar a luz (seguido de muchas miradas que te dicen que si no es por parto natural entonces no sabes nada…pero no te preocupes, por tu tipo de cuerpo vas a dar a luz en una, esa era la constante) y si es que piensas dar de lactar.
En mi caso, la respuesta a ambas siempre ha sido la misma: Que sea lo que Dios quiera. Si puedo dar a luz por parto natural lo haré de la mejor gana pero si no, no. Si la lactancia es algo que puedo manejar, igual. No quiero traumas, no quiero miradas que me juzguen, no quiero comentarios silenciosos. Mi posición siempre fue muy firme y siempre estuve muy segura de mi misma, hasta que me tocó vivirla.
Llegamos a la clínica súper temprano por la mañana y optimistas como nosotros mismos, yo estaba cancheraza, con fuente rota y tapón también, que dicen que el tapón debe caerse antes pero en mi caso fue todo a la vez. A las 8 am ya estaba en sala de dilatación y pese a mis fuerte contracciones no había señal alguna de dilatación. Que dicen que por mis caderas y por mi embarazo debía estar dilatando rapidísimo, pero no. Pasaron las 9 de la mañana, y lo mismo, mi cuello del utero seguía intacto y Valentina no terminaba de encajar. Llegaron las 10am y la primera advertencia de mi doc, que no pueden pasar más de 6 u 8 horas desde que se rompe fuente sin dar a la luz, que si no hay progresos hasta las 12 del medio día me harían una cesárea. Y se me vino el mundo abajo.
Toda mi seguridad se fue al tacho, yo quería tener a mi hija como todas las mujeres que pasaban por la camilla de al lado. Gritar, pujar y escucharte llorar. Todas vivían lo mismo, pero yo sólo seguía gritando. Me sentí derrotada y vencida, creo que hasta poco madre. Mi esposo oso me besaba las lagrimas y me repetía lo que ya sabía, se trata de ella, de su bien, de que no sufra y que llegue a este mundo feliz y sabía que eso es, que de eso se trata, que esto se resume en ti y no en mi pero es que simplemente, no la vi venir. Jamás pensé ni por un segundo que las horas pasarían y que mi dilatación sería igual a cero. A cero. No a uno, no a dos, no a tres, si no a cero. Dilatación cero. Dime tu. Nunca me sentí tan abrumada, necesitaba a mi esposo al lado y era lo único que quería.
Para no explayarme más con detalles innecesarios, efectivamente pasé a cirugía y a las 2.22pm nació Valentina y aunque les parezca broma, después de esta foto no recuerdo nada de nada hasta despertarme en sala de recuperación.
Las dos estamos bien, muy bien, solo un poco cansadas y con sueño y debiéndoles un post un poco más extenso pero mientras recupero la cordura, les dejo con unas cuantas fotitos suyas:
Quiero agradecerles por todos sus buenos deseos y lindos comentarios, la verdad es que somos más que dichosos de estar con la princesa en manos, solo necesitamos por ahora tiempo para ordenarnos y disfrutar cada uno de estos días, que con poquísimo sueño igual se pasan volando!



