Enamorada por segunda vez

Escrito por: Vanessa
Serendipity

Que muchos me preguntan si al segundo se le quiere como al primero, o si me enamoré más porque es un hombrecito y la verdad es que a mis a penas siete semanas de madre de dos, solo puedo decir que no. Me enamoré diferente, eso sí, pero ni más ni menos, tan solo diferente, y aunque suene a que una no quiere dar una respuesta sincera -a quién quieres más mami, ¿a mi hermana o a mi?- lo cierto es que la eterna respuesta, que ni más ni menos, tan solo diferente, es cierta.

Con la primera el amor me vino de a pocos, estaba contenido como una marea alta en noche de luna llena. Como quien se quiere meter al mar más grande que viste jamás, ir hasta lo más profundo de ese océano que es el corazón de toda madre pero vas a pocos, dando saltitos, metes un pie, sientes el frío de las olas, metes el otro, derecha e izquierda, vas avanzando pasito a paso, mojando el cuerpo, entrando en calor, tanteando las olas y descifrando cada corriente que se cruza entre tus piernas. Cada vez que avanzas sientes como la arena cambia de textura y las vas explorando timidamente con los dedos de los pies. Todo es nuevo y da un poco de miedo y aunque sabes que tu entrega es única, que no quieres dar marcha atrás y que cada ola que atraviesas es tan retadora como deliciosa, solamente sigues, y sigues porque sabes en tu corazón que esa personita se lo merece y que el amor más inconmensurable de tu vida empieza a invadir tu torrente sanguíneo y no hay nada que quieras hacer contra eso.

Con el segundo todo es más rápido, ya sabes el camino, ya conoces cada una de las sensaciones, conoces las rutas y los atajos, cuando avanzar y cuando detenerte, sabes qué ola será altísima, cuando sumergirte y y cuando dejarte llevar. La entrega es más rápida y mi corazón, mi corazón solo quiere comérselo a besos cada madrugada, porque si bien son largas y duras algunas veces, la experiencia me dice que pasarán pronto, que duran poco y que solamente mejoran con el paso de los días.

Es un amor menos temeroso el mío, más confiado y seguro que este océano no me va devorar, al contrario, me va a acoger hasta hacerme sentir como en casa, mi nueva casa, una nueva vida como madre de dos. Es cierto que la marea es más alta, que hay muchas más dificultades porque tener un hijo no es, ni por un segundo, lo mismo que tener dos, pero sabes también que vienes más fuerte, más poderosa, recargada en una nueva versión de ti misma, versión que sólo conocerás, no importa lo que digan los demás, el día que seas madre de dos.

Me tomó por sorpresa y aunque hoy el día a día se de entre besos locos, pañales, rabietas, bailes, cenas interminables, sueños interrumpidos, chanchitos que no terminan de salir, sonrisas infinitas, horas de baño multiplicadas por dos, paseos en coche, abrazos nuevos y otra pataleta por allá,  desayunos a medias, ojeras, más besos y miradas de amor, cosa loca ver cómo el amor se puede desbordar por las pupilas de esa manera.

Y esa es la única verdad, el amor es lo que sobra hoy en esta casa. No me cambio de mar, ni loca me voy a una piscina. Este es mi lugar, es nuestro lugar y no hay mejor lugar que este.

* Foto vilmente robada del Instagram de mi esposo.

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Comentarios

  1. Claudia B

    Me encanto toda la descripcion metaforica del amor por el primer hijo. Me senti identificada. No tengo segundo hijo pero creo que entiendo bien como lo describiste. Por cierto mi hijo tambien se llama Sebastian.

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  2. Ivonne Cervantes Vásquez

    Qué lindo Vane! :’) Cuando describías las emociones con tu primer bebé me sentí identificada a mil, mi amor también fue de a pocos, un poco temeroso pero ahora no puedo vivir sin mi bebé, es lo mejor del mundo que hasta me quiero animar por el segundo pero hay que ir con paciencia. Felicidades para tu hermosa familia <3

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  3. Katerine

    Tengo una sola hija, acaba de cumplir tres años hace 6 días. El amor desbordante de madre me vino en el camino, cada día que pasaba, cada mes que pasaba, Fue tal cual lo describió Vane…. Cuando leía o escuchaba historias de mamás que morían de amor desde que el bb estaba en la panza y que casi mueren de ilusión y amor al ver al bb por primera vez…, muchas veces me pregunté si yo era normal por no haber sentido algo así. Luego investigué más sobre el tema, y gracias a Dios, lo que me sucedió era algo completamente normal. Me pasó, le pasó a Vane y muchisimas otras madres, el amor vino siguiente su propio ritmo …
    Felicidades Vane!!! disfruta ese caos delicioso, agotador y genial que hoy vives, como habrás notado con Valentina todo pasa pronto, si te detienes a pestañar por un segundo nuestros peques ya están en otra etapa, un etapa igual de linda pero a la vez diferente.

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